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Martes 26 de mayo. Valoración del estado de forma y control del entrenamiento.

1. Introducción.

   El control del entrenamiento y valoración del estado de forma es un proceso complejo mediante el cual evaluamos los diversos condicionantes que atañen al rendimiento en una actividad físico deportiva.
   Los resultados obtenidos son fundamentales para tomar decisiones en cuanto al diseño de programas de entrenamiento.

   Dentro del ámbito de las actividades físicas y deportivas deberíamos valorar, entre otras cosas:
  • La condición física: capacidades físicas básicas, resistencia, fuerza, flexibilidad, velocidad.
  • La condición técnica, es decir el grado de aprendizaje de los diferentes gestos específicos de cada modalidad.
  • La condición táctica y estratégica tendente a valorar las decisiones que se toman durante y antes de la práctica de una actividad física y deportiva.
  • También hay otros condicionantes como los sociales, psicológicos, composición corporal (cineantropometría), nutricional… así podríamos estar hablando hasta el infinito.
    
En nuestro caso
, nos centraremos sobre todo en herramientas que nos permitan valorar nuestro estado de forma atendiendo sobre todo a la condición física.

  1. ¿Para qué valorar? ¿Cuándo valorar? ¿Qué valorar? ¿Cómo valorar? 
   En las siguientes líneas trataremos de responder a estas preguntas, proporcionando herramientas asequibles y fáciles de aplicar, lejos de toda la parafernalia de los laboratorios y ergómetros.

¿Cuándo y para qué valorar?

   La valoración inicial de las capacidades del deportista es imprescindible para poder analizar el punto de partida. Esta primera valoración nos permitirá diseñar un programa de entrenamiento adaptado, consecuente y responsable que sea apropiado e individualizado. Recuerda, tú eres quien mejor te conoce.

  La valoración durante el proceso de entrenamiento son las pruebas que iremos realizando cada cierto tiempo. Una orientación puede ser cada mes y medio. Nos permitirán detectar la idoneidad o no del entrenamiento realizado, aflorarán los aciertos o fallos. Nos permitirá llevar a cabo los ajustes necesarios en el programa de entrenamiento para reforzar las carencias detectadas.

   ¿Qué valorar?

   En cada actividad física tienen más importancia unas capacidades que otras, pero nosotros promoveremos una valoración global de todas ellas, dado que, en principio, nuestro entrenamiento sería global que intentará desarrollar todas las capacidades físicas.
Por lo tanto valoraremos fuerza, resistencia, flexibilidad y velocidad.

Tendremos en cuenta:
  • Aspectos objetivos, es decir las marcas, tiempos, pesos, repeticiones… que logremos.
  • Aspectos subjetivos, es decir las sensaciones que tenemos al realizar las pruebas. Sólo nosotros sabemos cómo nos sentimos al hacer un esfuerzo.
 ¿Cómo valorar?

   En principio debemos resaltar la importancia de la estandarización de las condiciones y pruebas de valoración.
  Optaremos por pruebas sencillas pero trataremos de realizarlas siempre en las mismas condiciones. Es decir, el lugar de práctica, los materiales, el calentamiento, nivel de cansancio, hora del día… y todo lo que se nos ocurra, deberían ser iguales cuando vayamos a realizar las pruebas, así los resultados serán fiables y válidos.

  1. Valoración de la resistencia. 
   Para valorar la resistencia podemos hacerlo mediante los test de toda la vida, a veces utilizados en Educación Física. Los dos más utilizados son el Test de Cooper y Test de la Course Navette o Leger Lambert.

Test de Cooper. Consiste en correr durante 12 minutos al máximo ritmo que podemos mantener para ese tiempo y medir la distancia recorrida. En realidad es método para medir Consumo Máximo de Oxígeno, pero son muchas las interpretaciones que podemos hacer de él. Puedes ver más información sobre el test en el enlace: https://www.palabraderunner.com/test-de-cooper/

Tomando como base este test podemos diseñar nosotros uno, que se ciña a una distancia del 40 – 60% de la distancia que solemos hacer. Medir el tiempo y a poder ser la frecuencia cardiaca.

La interpretación es clara:
  • Si mejoramos el tiempo, estamos mejorando.
  • Si conseguimos completar el recorrido en menos tiempo o igual que otras veces, con una  frecuencia cardiaca más baja quiere decir que estamos mejorando.
  • Si además nuestras sensaciones son buenas, el entrenamiento realizado es adecuado.

Ventajas del uso del pulsómetro en el entrenamiento y valoración.

  Si uso el pulsómetro podré controlar cada uno de mis entrenamientos, tendré información sobre el esfuerzo hecho.

   Otro punto importante es calcular nuestro umbral anaeróbico (83% de mi frecuencia cardiaca máxima, que a su vez es más o menos 220 – edad).
   El umbral es el punto en el cual paso de trabajar de forma aeróbica a anaeróbica, con lo que eso conlleva (fatiga, basura…).

   Todo esto es un cálculo teórico pero en realidad el umbral varía con el entrenamiento y la persona que entrena bien lo irá subiendo, es decir podrá entrenar a mayor intensidad de forma aeróbica, sin producir basura.
    Una persona que a 180 pp/min pasa a trabajar de forma anaeróbica tendrá mejor estado de forma que otra que a 150 pp/min ya está trabajando de forma anaeróbica. El entrenamiento hace que mi umbral anaeróbico se produzca a una frecuencia cardiaca cada vez más alta.

   El cálculo real lo hacen los médicos midiendo la basura que genera mi cuerpo mientras hago ejercicio y sometiendo al deportista a un ejercicio progresivo hasta la fatiga total, pero éso, no nos interesa, ni nos lo podemos permitir. Cuando vais a las pruebas de esfuerzo federativas hacen algo parecido. Además os hacen un electrocardiograma, cosa que aconsejo totalmente para detectar problemas y evitar sustos.

   Normalmente en los entrenamientos de resistencia se trabaja por debajo del umbral la mayor parte del tiempo, con momentos puntuales por encima del mismo.

   El pulsómetro también me va a permitir extraer información sobre la recuperación. Recordad las fichas que hacíamos, si la frecuencia cardiaca baja rápido, la recuperación es rápida, estamos en forma. Si la frecuencia cardiaca no baja, tardamos en recuperar, el estado de forma es peor.

   Otros test complejos que podemos adaptar con un pulsómetro: Test de Conconi.
 En este test se somete al deportista a un esfuerzo progresivo en el que se le va incrementando la velocidad de desplazamiento cada km y a la vez se registra la frecuencia cardiaca. Al principio hay un incremento proporcional, pero hay un momento en el que se rompe la proporcionalidad, y aunque aumente la velocidad, la frecuencia cardiaca no lo hace en la misma proporción que antes. Esa rotura de la linealidad determina el umbral anaeróbico.

   4. Valoración de la fuerza.

   En Educación Física:
  • Se suelen hacer pruebas en las que se contabiliza el número de repeticiones completadas de un ejercicio (abdominales, fondos, dominadas…). 
  •  Hay otras pruebas en las que medimos la distancia lograda como en las de salto horizontal, vertical, lanzamiento de balón medicinal…
  • Son pruebas que, combinadas, nos pueden dar una idea de las ganancias de fuerza que hemos conseguido con un determinado entrenamiento.

 En gimnasio:
  • Podemos valorar la cantidad máxima de Kg. levantados en un ejercicio aunque este tipo de pruebas pueden ocasionarnos problemas y son susceptibles de ocasionarnos una lesión.
  • Otra opción con menos riesgo puede ser escoger un repertorio de ejercicios, en cada ejercicio se utiliza una carga (peso) submáximo y se anota el número total de repeticiones que consigue la persona. Con ello, utilizando una fórmula, se calcula el peso máximo que se podría levantar. Gorostiaga, 1997 propone la siguiente fórmula: 
  • 1 Repetición Máxima = Peso que levantamos en Kg / (1,0278 - 0,0278 x nº de repeticiones logradas)

   En todas ellas es muy importante estandarizar la forma de realización de los ejercicios, rango de movimiento, materiales, espacios…

   Combinando estos métodos podríamos diseñar nosotros una valoración personal global en el que escogiésemos varios ejercicios que solamos realizar y que impliquen a toda la musculatura. Por ejemplo, fondos, dominadas, salto horizontal, salto vertical, lanzamiento de balón, sentadillas…
   Después establecemos un orden de realización y anotamos la distancia lograda o las repeticiones logradas.

   Comparando las sucesivas realizaciones del test obtendríamos información sobre la evolución de nuestro estado de forma.

   En el enlace puedes acceder a un artículo en el que se proponen varios ejercicios y test para valorar la fuerza. https://www.efdeportes.com/efd61/fuerza.htm

    5. Valoración de la movilidad.

    Al igual que en el caso de la fuerza, te propongo escoger un repertorio amplio de ejercicios de movilidad y anotar el rango de movimiento logrado.

   Intentaremos valorar la movilidad global de nuestro cuerpo, por ello intentaremos utilizar ejercicios que nos den una idea de cuanto podemos flexionarnos, extendernos, lateroflexionarnos y rotar.

   Igual de importante es asegurar la estandarización de pruebas: calentamiento, materiales, ejercicios…
   
   Aquí tienes ejemplos: https://www.efdeportes.com/efd58/flex.htm

   6. Valoración de la velocidad.

   En este caso te propongo lo mismo, escoge dos o tres ejercicios, sobre una distancia corta, con o sin cambios de sentido. 
   Realiza las pruebas estando descansado y establece un protocolo de realización que se repita cada vez que pases las pruebas:
   Lugar, materiales, hora, calentamiento, tiempos de calentamiento, tiempos de descanso… todo igual siempre para poder establecer comparativas fiables.

   Aquí tienes varios ejemplos: https://www.efdeportes.com/efd57/veloc1.htm

   Al final del vídeo se ven varios de los ejemplos citados.


Martes 18 de mayo. Organiza tu semana de entrenamiento.

   Hola, buenos días, espero que todo vaya bien y sigas moviéndote y organizando tus sesiones de entrenamiento / movimiento de forma adecuada y responsable.

  En las entradas anteriores, hablamos sobre hábitos devida saludables y organización del entrenamiento. Principalmente me gustaría concienciarte de la importancia que tiene moverse y conseguir que fueras autónomo a la hora  de entrenar y  cuidar la salud.

  Hasta ahora habíamos sentado las bases que nos permitieran organizar nuestro entrenamiento / movimiento:

   Dimos unas pautas generales, hablamos sobre cómo controlar el entrenamiento mediante la frecuencia cardiaca y hablamos sobre cada una de las partes de la sesión (calentamiento, parte principal y vuelta ala calma).

   Ahora toca estructurar una semana de entrenamiento.

 Cuando queremos estructurar el entrenamiento a lo largo de una semana deberemos plantearnos:

 Objetivos:

Puedes plantearte los que desees, pero deben ser asequibles y adaptados a nuestras capacidades.

El objetivo que planteo es integrar el movimiento en nuestra vida cotidiana, con el fin de mejorar / mantener nuestra salud, aprender habilidades motrices nuevas, reforzar las ya aprendidas y divertirnos.

 Contenidos:

Para conseguir el objetivo trataremos de trabajar a lo largo de una semana:

  • Condición física, todas las capacidades físicas.
  • También se incluirán tareas lúdicas, deportivas.
  • Tareas expresivas.
  • Tareas a realizar en el medio natural.

 Distribución temporal:

   Es necesario variar los contenidos dentro de la semana de entrenamiento, de forma que no nos saturemos y alternemos días que puedan desgastarnos demasiado, con otros más suaves.

   Podemos y debemos entrenar / movernos todos los días, si distribuimos correctamente los contenidos. Estamos hechos para movernos de forma suave, frecuente y variada, en caso de no hacerlo perderemos nuestras capacidades.

 A continuación te propongo un esquema de entrenamiento semanal básico que alterna todos los contenidos.

   Como norma general nos recuperamos peor de los entrenamientos de fuerza, por ello están distanciados y aprovechamos los entrenamientos de resistencia para recuperarnos.

   Los entrenamientos de aprendizaje debemos empezarlos descansados ya favorecerá nuestro aprendizaje al estar más concentrados y frescos.

Día

Calentamiento

Parte principal

Vuelta a la calma

Objetivo:

L

Calentamiento con movilidad articular con o sin desplazamiento + Realizar algún ejercicio más intenso y estirar. Duración 10 minutos.

Fuerza: 8 a 10 ejercicios de trabajo con mi peso corporal, 1 ó 2 por región corporal.

Hacer 6 - 12 repeticiones de cada uno descansado 30” – 1´ entre cada uno. Puedes hacer una o dos rondas.

Duración: 15 – 25 minutos.                                   

Estiramientos de los principales grupos musculares. 10 – 12 ejercicios que mantendremos unos 30” en cada posición.

Duración: 10 – 15 minutos

Condición física: fuerza y movilidad.

M

Calentamiento con movilidad articular y estiramientos. Duración 5 – 10 minutos.

Hay muchas opciones:

Paseo: 25 – 60 ´

Ciclismo: 30 – 60´

Carrera 10 – 30´. Continua suave o fraccionada suave (partes andando – partes corriendo).

Ejercicio suave y estiramientos.

Duración: 10 – 15 minutos.

Condición física: resistencia y flexibilidad.

 

X

Calentamiento general y específico. Duración 15 – 20 ´.

Opciones: deportes, bailes, juegos…

Ejercicios de aprendizaje técnico y juegos o representaciones. Duración 25 – 35 ´.

Estiramientos / relajación.

Duración: 10 – 15 minutos

Entrena-miento  lúdico / deportivo/ expresivo.

J

Calentamiento con movilidad articular y estiramientos. Duración 5 – 10 minutos.

Hay muchas opciones:

Paseo: 25 – 60 ´

Ciclismo: 30 – 60´

Carrera 10 – 30´. Continua suave o fraccionada suave (partes andando – partes corriendo).

Ejercicio suave y estiramientos.

 Duración 10 – 15 minutos.

Condición física: resistencia y flexibilidad.

 

V

Calentar con movilidad articular con o sin desplazamiento + Realizar algún ejercicio más intenso y estirar. Duración 10 minutos.

Hay muchas opciones:

Pilates, TRX, autocargas, calistenia, gimnasio…

 De 8 a 10 ejercicios. 6 – 12 veces / ejercicio con descanso de 30” – 1´ entre ejercicios. 1 ó dos rondas.

Duración: 15 – 25 minutos.                                  

Estiramientos de los principales grupos musculares y relajación.

Duración 15 – 20 minutos.

Condición física: fuerza y movilidad.

S

Calentamiento general y específico. Duración 15 – 20 ´.

Opciones: deportes, bailes, juegos, actividades en el medio natural.

Ejercicios de aprendizaje técnico y juegos o representaciones. Duración 25 – 35 ´.

Estiramientos / relajación.

Entrena-miento  lúdico / deportivo/ expresivo.

D

Puedes aprovechar para descansar, hacer ejercicio suave en el medio natural, estirar… algo relajado.

Martes 12 de mayo. Cómo terminar mi sesión de entrenamiento.

   La vuelta a la calma es una parte de la sesión de entrenamiento / movimiento que se realiza al final de la misma. A pesar de ser parte fundamental, suele ser desatendida y rara vez le dedicamos el tiempo que merece, lo cual hace que paguemos las consecuencias.

   Del mismo modo que empezamos nuestras sesiones con un calentamiento y avanzamos de forma progresiva en cuanto a intensidad y complejidad, deberíamos parar de forma regresiva, es decir ir disminuyendo la intensidad del entrenamiento paulatinamente.

   Los objetivos de la vuelta a la calma, según Nicolás Redondo Terreros (1988), son:

  • Retorno gradual a la situación de reposo, reduciendo frecuencia cardiaca y respiratoria.
  • Recuperación del tono muscular.
  • Reducir el riesgo de lesión.
  • Evaluar los resultados conseguidos.
  • Contribuir a la asimilación del entrenamiento a nivel físico y mental haciéndonos mejorar nuestro rendimiento.
  • Preparación psicológica para posteriores sesiones de movimiento.

   ¿Cómo nos encontramos al final de nuestra sesión de entrenamiento?

   Nuestras frecuencia cardiaca y respiratoria están elevadas. La circulación se centra en las zonas del cuerpo más ejercitadas. Por ello debemos reestablecer el riego sanguíneo a todo el cuerpo por igual.

   Nuestro tono muscular es elevado. Es decir los músculos han quedado acortados debido a su utilización.
    Un músculo acortado se lesionará más fácilmente y trabajará de forma menos eficaz. Al estar más tenso dificultará la circulación a través de él, porque los vasos sanguíneos estarán más comprimidos. Tendremos un músculo que no podrá sacar su basura y no podrá recibir nutrientes y oxígeno para recuperarse.

   En la musculatura y sangre se acumulan sustancias de deshecho, producto de los procesos han ocurrido para aportar energía durante el movimiento. Si hacemos ejercicio suave, estimulamos la circulación a las zonas afectadas, favoreciendo la salida de “basura” y llegada de nutrientes y oxígeno para recuperarnos.

   Estamos fatigados, nerviosos y pueden quedar dudas o problemas que nos ha planteado el entrenamiento. 
  Al terminar la sesión no estaría de más hacer un pequeño análisis de lo que hemos entrenado, cómo lo hemos hecho, las dificultades y logros encontrados.
   La sesión finalizada es el punto de partida del siguiente entrenamiento. Sólo analizando lo ocurrido, daremos con la clave para planificar nuestra siguiente sesión.

   Pautas y tareas a incluir en nuestra vuelta a la calma:
  1. Ejercicios de la actividad que estábamos realizando pero más suaves. Ejemplo si corríamos, trotar más suave o caminar. Con ello bajará la frecuencia cardiaca aunque seguirá llegando sangre a las zonas que más han trabajado. 
  2. Ejercicios de movilidad y estiramiento. Favorecerán la recuperación de la longitud muscular normal para evitar lesiones. Un músculo acortado produce contracturas, tendinitis… si se cronifica puede llegar a modificar nuestra postura y el funcionamiento de nuestro cuerpo. Entrenamiento de la flexibilidad. Ejercicios.
  3. Ejercicios de respiración y relajación. El entrenamiento puede ser estresante, por ello los ejercicios de respiración y relajación son parte fundamental para disminuir el estrés. Además también sentaría las bases de la concentración y análisis del entrenamiento realizado. Relajación. Ejemplos.
  4. Análisis, diálogo, puesta en común. Hacia este momento se han creado las condiciones necesarias para un diálogo constructivo con los compañeros de equipo, clase, entrenador, profesor sobre la marcha del proceso de entrenamiento.
  5. Otras medidas pueden ser:
  • Aplicar frío en las zonas doloridas para bajar la inflamación.
  • Ducha de agua templada, pasando por caliente y por último fría. Con ello conseguiríamos abrir los vasos sanguíneos y después contraerlos. Sería como un efecto bomba.
  • Recuperación con alimentos de alto valor biológico y fácil asimilación. Lo mejor: agua y fruta. Recuperamos el agua, sales minerales y aportamos hidratos de carbono para reestablecer los depósitos energéticos.

Martes 28 de abril. Diseñando la parte principal de la sesión.

   Hola, buenos días, espero que sigáis moviéndoos en casa y que estéis bien, mucha suerte.

   Voy a recordar que el objetivo de todas estas lecturas es que seas capaz de organizar, diseñar y ejecutar tus sesiones de movimiento – entrenamiento de forma autónoma, es decir sin ayuda presencial de ningún entrenador y con las mayores garantías para mejorar / mantener tu salud.
   Para ello he ido creando las últimas entradas en las que hablaba de hábitos de vidasaludables, alimentación, organización general del entrenamiento y calentamiento.

   Si en la última entrada explicábamos el orden lógico de la sesión y repasábamos cómo realizar un calentamiento, hoy le tocará a la parte principal de la sesión, la parte más importante y central. Esta parte podemos enfocarla a:
  • Aprender nuevos movimientos, y entrenarlos. Repasar los aprendidos e integrarlos en secuencias de juego o representación.
  • Desarrollar la condición física, capacidades físicas básicas.
    Doy por supuesto que has hecho un buen calentamiento en el que has incluido ejercicios de activación, movilidad articular, tonificación y estiramientos. Ahora quieres aprender nuevos movimientos o trabajar la condición física… ¿Cómo debes hacerlo? Aquí te expongo unos consejos sencillos para ambos casos.

   Parte principal orientada al aprendizaje.

   1º Comenzaré con los gestos que son nuevos,  más complejos y que están en fase de adquisición. Cuando quiero aprender un gesto técnico nuevo debería intentar cumplir estás premisas:

  • Tener claro la forma correcta de ejecución y los puntos básicos, así como errores frecuentes. Los vídeos son el recurso más utilizado hoy en día. Como siempre digo, todo está en youtube, sólo hay que saber escoger el vídeo más apropiado.
  • Practicar en condiciones facilitadas, después del calentamiento, descansado y descansando entre cada ejecución, a una velocidad lenta, sin distracciones y con materiales que faciliten la práctica y minimicen el riesgo.
  • Al principio dependo de la información visual, por ello, visionaré videos e intentaré realizar el gesto globalmente ante en un espejo, o grabando y analizando después la ejecución para extraer más información y corregir errores.
  • Intentaré dividir el gesto en partes, practicar cada parte por separado y volver a unirlas en un gesto global. 

   2º Practicaré los gestos que ya domino, como ya requieren menos atención podré:
  • Trabajar más tiempo seguido, no importará que esté más cansado.
  • Repetir más veces el gesto.
  • Centrarme en detalles más finos del movimiento.
  • Buscar adaptaciones, modificaciones, variantes del movimiento.
  • Integrarlo en juegos, ejercicios globales, representaciones…

        Parte principal orientada al desarrollo de la condición física.

   Según lo que me habéis venido contando en los mensajes, casi todos/as os movéis en casa, soléis utilizar ejercicios para trabajar condición física (cardio, tonificación y flexibilidad). Las fuentes suelen ser aplicaciones o youtube, cualquier opción es buena pero ten en cuenta estas premisas:

  • Realiza ejercicios que sienten las bases de tu trabajo, estabiliza las cinturas escapular y pélvica antes de buscar ejercicios más complejos de piernas, brazos… Dicho más fácilmente trabaja espalda y abdominales como base.
  • Orden empieza con las tareas de activación, prosigue con las de fuerza y termina con algo de trabajo aeróbico, flexibilidad y/o relajación.
  • Busca ejercicios adaptados a tus capacidades. Comprende y ejecuta correctamente el ejercicio o la variante que se adapte a tus capacidades.
  • Muchas veces nos ponemos a levantar pesas cuando ni podemos mantener o mover el nuestro propio peso. Trabaja con tu peso corporal. Mantente, muévete y luego ya mantendrás o moverás otras cargas.
  • Orden, trabaja los grandes grupos musculares antes que los músculos más pequeños.
  • Repeticiones: realiza el ejercicio, como mucho, tantas veces como puedas hacerlo bien y con un rango amplio de movimiento. Reportan más beneficios tres repeticiones bien hechas, que diez a medias.
  • El trabajo con ritmos o intensidades excesivas dificultan la correcta ejecución técnica, piensa si todos esos Hits, Tábatas…. son o no adecuados a tus capacidades. Un ejercicio mal ejecutado y repetido a gran velocidad nos conducirá a la lesión.
  • Progresión en intensidad y complejidad, empieza con cosas sencillas y poco intensas, ve incrementando ambos parámetros para volver a reducirlos al final de la sesión.
  • Variedad, intenta trabajar dentro de una misma sesión muchos grupos musculares, eso que suelen llamar “full body routine”, e ir variando los ejercicios utilizados en cada sesión. Siempre tendemos a mantener alguno, pero es imprescindible variarlos para estimular el progreso de nuestras capacidades.
  • Termina con ejercicios aeróbicos, movilidad y flexibilidad muy suaves.
    Todo está orientado al entrenamiento en casa y al tipo de sesiones que solemos hacer en nuestras casas donde podemos trabajar con más facilidad la fuerza, movilidad, flexibilidad…
   Si en breve nos dejan salir, propondré varias posibilidades para entrenar la resistencia al aire libre.

Lunes 20 de abril. Organiza tu sesión de movimiento.

   Hola, buenos días. Espero que estéis bien y os hayáis mantenido activos durante las vacaciones. Si tu actividad física es adecuada, variada, global y adaptada a tus capacidades, seguro que estás y te sientes mejor.
   El objetivo que persigo desde que comencé a escribir es promover el movimiento, concienciar de sus beneficios e importancia, fomentar hábitos saludables y presentar nociones, herramientas que sean de ayuda para organizar nuestro movimiento o entrenamiento.
    Voy a seguir hablando de cómo organizar mi actividad física diaria Si en anteriores entradas hablaba de forma global, hoy me centraré en cómo organizo mi sesión de entrenamiento o movimiento.
   Doy por supuesto que has leído entrada del 6 de abril porque es el punto de partida.

   Una sesión es la unidad básica dentro de la programación de un entrenamiento. En ella deberé seguir un orden lógico que me ayude a estructurarla, de forma que el aprovechamiento del tiempo sea máximo y las interacciones negativas entre contenidos se minimicen. Dicho de forma más sencilla, todo tiene un orden, si lo adopto aprovecharé el tiempo, favoreceré el progreso y disminuiré los riesgos.


   Estructura de vuestra sesión de movimiento:

   1. Calentamiento general y específico: (Más información)

   La pauta general para organizar un calentamiento será progresar de ejercicios más sencillos y suaves hacia los más complejos e intensos y posteriormente introducir un periodo de pausa con los estiramientos. La Duración orientativa será de 15  minutos, aunque ya sabes que todo depende.

   Comenzaré realizando ejercicios suaves que movilicen grandes masas musculares. Por ejemplo caminar; correr modificando las formas de desplazamiento (ahora deberá ser en el espacio de que disponga o en el sitio); saltar modificando la forma impulsarme, aterrizar e incorporando gestos en el aire; bailar, todos podemos improvisar unos pasos de baile sencillos…
   Con ello conseguiré una activación muscular y cardiovascular.

   Deberé mover todas las articulaciones, intentaré hacerlo en todas las posibilidades de movimiento que cada articulación posee (flexión, extensión, rotación interna o externa, separación, aproximación, circunducción). De igual forma, intentaré conseguir amplios rangos de movilidad, es decir llegar al límite de movilidad.
   Con ello conseguiré activación muscular y acondicionamiento de los diferentes componentes de una articulación (cápsula, ligamentos, meniscos, líquido sinovial…).

   Tras los dos primeros pasos realizaré varios ejercicios más intensos y exigentes relacionados o no con los contenidos que trabajaré después.
  
   Estiramientos de los principales grupos musculares, progresando de los más grandes a los más pequeños.

   En la parte específica del calentamiento intentaré buscar ejercicios sencillos de la modalidad de movimiento que quiero desarrollar en la parte principal de la sesión.

2. Parte principal de la sesión. Duración 20 – 40 minutos.

   Parte principal 1: aprendizaje.

 En esta parte de la sesión desarrollaré los contenidos, juegos, gestos técnicos, movimientos… que son de mi interés.
  En este momento estoy descansado todavía, por ello aprovecharé para practicar los gestos que tengo en proceso de aprendizaje y que serán los más complejos técnicamente.
    Una estrategia que suele funcionar consiste en practicar las partes de cada gesto en condiciones facilitadas por separado y luego tratar de unirlas.

   Después practicaré los gestos que ya tengo aprendidos y que me resultan más sencillos. Buscaré variantes, modificaciones. En esta parte de la sesión he trabajado sobre todo aspectos técnicos de mi especialidad.

   Parte principal 2: integración de lo aprendido, juego, exploración.


   En esta parte utilizaré, adaptaré y integraré todo lo aprendido o practicado en un marco global, dentro de una secuencia o en situación normal de juego o representación.

   Explicado de forma más sencilla con dos ejemplos 

  • Si he hecho ejercicios técnicos de fútbol luego haré juegos y echaré partidillos. 
  • Si he aprendido unos pasos de baile los iré encadenando dentro de una secuencia más amplia. Compondré una coreografía.
   Parte principal 3: desarrollo de la condición física.

   Aunque no es lo normal, puede darse el caso de que también quiera desarrollar la condición física en esta misma sesión. Si es así, éste es el momento, ya que la condición física tiene menos complejidad que la técnica o táctica. Ejemplo, es más fácil correr, hacer unos fondos, sentadillas que hacer un mortal hacia delante.
  
   En cualquier caso todo tiene un orden. Si fuera a trabajar todas las capacidades el orden lógico sería:

  • Ejercicios de velocidad.
  • Ejercicios de fuerza.
  • Ejercicios de resistencia
  • Ejercicios de flexibilidad.
   Está claro que en una misma sesión nunca vamos a trabajar todo esto, pero el orden más funcional y lógico es éste, así que simplemente suprime lo que no vayas a entrenar y sigue el orden. Por ejemplo suprimo la parte de condición física o dedico una sesión a condición física y suprimo las partes de aprendizaje e integración.

Parte final o vuelta a la calma de mi sesión. Duración: 10 – 15 minutos.

   En ella realizaré ejercicios suaves, caminaré, estiraré y siempre puede venir bien hacer algún ejercicio de respiración y relajación.

   Aquí tienes más información sobre cómo organizar tu entrenamiento.

Lunes 6 de abril. Qué, cómo, cuánto, dónde y para qué moverme.

   Después de numerosos días en casa y habiendo aumentado considerablemente el número de horas de inactividad creo que casi todos hemos recurrido a infinidad de webs, vídeos, aplicaciones, canales y consejos de todo tipo sobre actividad física, ejercicio físico y movimiento, en nuestras casas.
      Además en mayor o menor medida todos estamos sufriendo las consecuencias que la inactividad está ocasionando en nuestros cuerpos y cabezas, si no vienen a ser lo mismo. El hecho de no movernos tanto, restringe nuestra capacidad de movimiento y los beneficios que el movimiento tiene para nuestra persona.
   Nuestra cabeza tampoco anda muy fina. Apatía, tristeza, ira, incertidumbre… vienen y van a su antojo, desencadenando una serie de altibajos en nuestro estado general. El ejercicio, el movimiento adaptado a nuestras capacidades y gustos, se configuran como un medio para ayudarnos a sentir mejor.
   Nuestra vida, nuestro movimiento, han quedado confinados, pero respetando los límites impuestos y necesarios, el resto de límites los ponemos nosotros. Debemos reinventar y disfrutar el movimiento.
   Todos sabemos que es necesario moverse más, pero abandonamos rápidamente. No nos termina de llenar lo que vemos y/o hacemos, buscamos excusas y creo quienes debemos tomar las riendas a la hora de organizar nuestro movimiento somos nosotros mismos. Sólo nosotros sabemos lo que nos gusta y esperamos del movimiento, entonces por qué buscar a otros si nosotros podemos prepararnos nuestras sesiones de movimiento.
   Disponemos al instante de cantidades ingentes de información: webs, aplicaciones, youtube… y ése es el punto de partida pero debemos ser responsables y coherentes, no puedo escoger y hacer sin pensar. Buscaré propuestas motrices, las realizaré pero intentaré adaptarlas a mis capacidades.
   En las siguientes líneas intentaré dar forma al proceso a realizar desde que busco la información hasta que la adapto a mis capacidades.
Características del movimiento desde el punto de vista de la salud. ¿Cómo moverme?




¿Qué ejercicios, movimientos, propuestas, tareas motrices… escojo?

   Buscaremos actividades motrices que sean de mi agrado. Todos tenemos unos gustos diversos. Debo tratar de encontrar actividades que me gusten.
   Deberé buscar tareas variadas, la repetición del mismo gesto siempre, variando sólo las repeticiones o la intensidad sólo conduce a la lesión por sobre uso. La vida nos exige un repertorio motriz amplio y en condiciones diversas (correr, saltar, gatear, trepar, cargar, empujar, lanzar, cargar, transportar….) no un curl de bíceps.
    Si escojo tareas motrices variadas conseguiré trabajar todas las articulaciones y grupos musculares en sus posibilidades y rangos diversos de movimiento - contracción. Además implicaré los aparatos respiratorio y circulatorio.

¿Cómo me muevo?

   Resumiendo diré que hay que moverse alternando periodos suaves con otros intensos, pero con predominio de los suaves y por cierto, bonito, que quede bonito.
   Las intensidades elevadas ponen a mi cuerpo en “riesgo”, es más fácil lesionarse en tareas que me pongan al límite. Por ello las utilizaré puntualmente y después descansaré o realizaré algo más suave.
   ¿Por qué digo bonito? Porque mientras el movimiento es “bonito” estoy respetando la técnica adecuada, estoy prestando atención, estoy estimulando la adaptación de mi cuerpo. Cuando empiezo a fallar estoy más cerca de la lesión.
   Mi movimiento debe ser consciente, debo prestar atención en todo momento a lo que estoy haciendo. Moverse también es meditar, relajarse, fluir. Sólo si presto atención estaré en disposición de conseguir lo que quiero.
   Progresión. Siempre buscaré cuáles son las bases de cualquier movimiento, los ejercicios más sencillos y suaves. Una vez afianzados progresaré hacia lo más intenso y complejo.
   Necesito enfrentarme a tareas motrices cada vez más complejas para que me supongan un reto, una motivación, mantengan mi atención y produzcan adaptaciones en mi cuerpo.
   Debo moverme de forma adaptada y coherente con mis capacidades. Plantéate unos objetivos a corto plazo y otros a largo plazo.

¿Cuánto he de moverme?

   La respuesta simplista es mucho, mucho más de lo que lo vengo haciendo y de forma más frecuente.
   Deberíamos movernos más veces al día, no es suficiente con una hora de gimnasio tres veces a la semana. Todo tipo de movimiento cuenta, desde el deporte que practico hasta caminar, subir las escaleras, coger la compra o cargar con un hermano pequeño. Todo vale, todo cuenta y poco siempre es más que nada.
   Cuando no se tiene tiempo, si somos capaces de organizar nuestro movimiento, podemos integrarlo en nuestra vida cotidiana. Un truco es moverse un poco cada cierto tiempo de inactividad. Por ejemplo unos estiramientos, unos pasos de baile, unos toques, dar un paseo…. cada hora que paso sentado ante el ordenador. Me ayudarán a mantener mis los logros motrices.
   Establecer una rutina, sé que es complejo, pero deberíamos reservar periodos más amplios para movernos, cada día. Es aquí donde progresaré, buscaré nuevos retos y que serán la base de mi progreso.

¿Cuándo he de moverme?

   Pues depende, como todo en esta vida, pero la pregunta real es ¿Cuándo puedo moverme? Porque todos tenemos obligaciones.
   Lo ideal es moverse de forma suave por las mañanas, nada más levantarse, para desperezarme y activar el cuerpo. Pero eso implica levantarse antes y a veces es imposible.
   Si puedo elegir, el mejor momento es pasadas dos horas desde que me he levantado, sobre las 10 de la mañana mi rendimiento sería óptimo. Conforme avanza la mañana mis capacidades disminuyen y me voy cansando.
   Todos sabemos que después de comer hay que hacer la digestión y lo lógico es descansar y no restar riego sanguínea hacia el aparato digestivo.
   Tras la digestión vuelvo a tener un buen periodo para moverme que duraría hasta final de la tarde. Lo ideal es no hacer ejercicios físicos muy intensos a última hora de la tarde porque dificultan nuestro descanso y además se asimilan peor.
   Pero la realidad es otra, a mucha gente no le queda otro remedio por horario de trabajo.

   ¿Dónde moverme?

   Este punto lo desarrollaré algún día, cada uno tenemos nuestras preferencias, cuando todo esto pase iremos saliendo poco a poco y no podremos ir a gimnasios, parques... inmediatamente, una opción de peso será el medio natural.
    La naturaleza hace que debamos adaptar nuestros gestos motrices a cada paso. Cualquier habilidad cambia de ser realizada en condiciones estables a la inestabilidad que nos ofrece la naturaleza. 




   Lo que está claro es que ahora nos toca movernos en casa y debemos adaptarnos. Seguro que dispones de un pequeño espacio, con una ventana y posiblemente vistas a la calle. Seguro que puedes apartar la cama, abrir la ventana, poner un poco de música e improvisar una rutina de movimiento todos los días.

   ¿Para qué moverme?

   En otra entrada hablábamos de los beneficios que el movimiento tiene para mi persona. Me puedo mover por salud, diversión, exploración, desconexión, para estar con gente…
   No me extenderé en ellos, puedes revisarlos, pero si me gustaría volver a repetir que “nos hacemos buenos en aquello que hacemos”. Dicho de forma técnica, las adaptaciones orgánicas son específicas de la actividad a la que nos sometemos.
   Yo prefiero tener un cuerpo adaptado al movimiento, que me permita afrontar cualquier tarea de la vida cotidiana, con una cierta solvencia, a tener un cuerpo adaptado permanecer horas y horas tumbado y/o sentado sin ningún tipo de requerimiento físico. Ya no te digo si, en cualquier momento debo enfrentarme a una situación de emergencia.
   Pero la dimensión del “para qué” moverse tiene mayor amplitud que una lista de beneficios. Georges Hebert ya afirmó  a finales del siglo XIX  que la Educación Física y el movimiento debían formar personas capaces de ayudar a los demás: “Ser fuerte, para ser útil”.
   Sin embargo, también él mismo, vino a constatar que “El mundo moderno está creando personas más centradas en su apariencia que en su función”.
   Si quieres leer más sobre cómo organizar tu entrenamiento puedes visitar esta página del blog.